El Gobierno de México, a través de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, promulgó este 3 de marzo de 2026 el decreto que reforma las fracciones IV y XI del Artículo 123 constitucional, marcando un hito en los derechos de los trabajadores al reducir la jornada laboral a 40 horas semanales.
Esta transición no será inmediata, sino gradual. El ajuste comenzará cada 1 de enero, partiendo de 48 horas en 2026, y reduciéndose a 46 horas en 2027, 44 horas en 2028, 42 horas en 2029, hasta alcanzar la meta final de 40 horas en 2030. El documento oficial es tajante en proteger el ingreso: en ningún caso esta reducción implicará una disminución de sueldos ni de prestaciones.
Adicionalmente, la reforma endurece las reglas para las horas extras. El tiempo extraordinario se pagará al doble (100% más) y estará topado a 12 horas semanales, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias durante cuatro días. Si la jornada supera este límite, el empleador deberá pagar ese tiempo al triple (200% más). Asimismo, queda estrictamente prohibido que los menores de edad laboren tiempo extra.
El Congreso de la Unión cuenta ahora con 90 días para adaptar las leyes secundarias a esta nueva realidad constitucional.